Visita Fugaz a Guadalajara

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Hola a todos!

Después de haber estado tres días en Ciudad de México, me tomé dos días para ir a Guadalajara, a visitar a mi amigo Rogelio. Siempre me decía que vaya porque es una ciudad tranquila y bonita, lo cual es cierto. La ciudad se me hizo parecida a las zonas de San Isidro y Miraflores en Lima, pero sin tráfico y con un clima bien cálido. No tiene un centro financiero así como los que acostumbramos a ver con edificios altos, sino más bien los edificios más altos de la ciudad son residencias.

El primer día, salimos temprano a Tlaquepaque que es una zona de Guadalajara donde hay una pequeña plazita, ferias, tienditas y algo que me llamó la atención fue un pasaje donde habían un montón de flotadores colgados, unidos entre si, y con la luz del sol se reflejaban los diferentes colores a lo largo del pasaje.

Luego, nos dirigimos al centro de Guadalajara, donde visitamos El Hospicio, un museo donde hay varias exposiciones de arte. El Hospicio, antes de ser un museo, era un orfanato y albergaba a una gran cantidad de niños.

Ahora, su principal atractivo es el mural que se encuentra en la bóveda, creado por José Clemente Orozco, la obra se llama “El Hombre en Llamas”. Personalmente, me encantó esta obra de arte que esta pintada en toda la bóveda, el techo y en las paredes. Simplemente al mirarlo te asombra el gran talento que este artista, se puede apreciar la técnica, la composición de las escenas, la razón de los colores que utilizó y todo se integra perfectamente.

Después de pasar toda la mañana conociendo Guadalajara, Rogelio me llevó a probar uno de los atractivos de la ciudad: las tortas ahogadas. Es un plato típico de ahí y no piensen que las “tortas” son como las que conocemos en Perú, en México a los sándwiches les dicen tortas. Y en cuanto a que son “ahogadas”, se refiere a que viene bañado en salsa. Estuvieron súper ricas!

En la noche, fuimos a un restaurante de comida japonesa llamado “Mui Mui”, siempre me gusta probar la sopa ramen en diferentes lugares. Todo estuvo muy rico y el ambiente del restaurante me gustó mucho, ya que no era japonés tradicional, sino sentías que entrabas a un bosque mágico de noche con luces violetas.

 

Al día siguiente, nos despertamos temprano para dirigirnos a Puerto Vallarta. Chequeen el siguiente post!